Por: Manuel David Orrio –Cubainformación–Martianos–Hermes.-
¿Quién no conoce en Cuba el nombre de Alfredo Guevara? ¿Quién no le considera entre los fundadores de una industria cinematográfica que traspasó fronteras, capaz de producir filmes como Memorias del Subdesarrollo , al cual el Instituto Británico del Cine calificó en el 2012 como el número 144 entre los más representativos del cine mundial?
No tantos conocen que el destacado intelectual revolucionario cubano; fiel compañero de Fidel Castro en sus luchas como estudiante universitario; fiel camarada durante décadas de construcción del socialismo en la mayor de las Antillas; coautor de la Primera Ley de Reforma Agraria; fue un pensador marxista de palabras bien ácidas hacia esa desviación de la doctrina de Marx, Engels y Lenin, que fue y es el stalinismo.
Por lealtad y disciplina calló mucho tiempo. Pero en las postrimerías de su vida, ya libre de cargos oficiales por razones de edad y de salud, no se “mordió la lengua”.
Basta glosar su pensamiento antistalinista, vertido en varios encuentros con intelectuales, estudiantes y profesores, donde se esforzó por “colocar todas las verdades en el terreno de la crítica, entendida como recurso revolucionario, y comprender la Revolución como un espacio social donde la filosofía se hace política, donde se piensa y se actúa para conquistar…toda la libertad, toda la justicia y toda la belleza” (1)
Uno de sus grandes preocupaciones fue la mentalidad de los cuadros dirigentes del Partido Comunista de Cuba (PCC), el Estado y el Gobierno, en sus distintas instancias; mucho le inquietó en estos su formación verticalista; su tendencia a esperar “órdenes de arriba”, en nombre de una disciplina necesaria, pero a la vez colindante con la ausencia de iniciativa. Por ahí quizás se halle su primera referencia al stalinismo como freno al devenir revolucionario.
Para él había cuadros que “son Continuar leyendo

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