Los hechos acontecidos en Panamá, sobre los que no voy a hablar, llevan días como punta de lanza en las redes sociales. Que si hicimos (la representación de la sociedad civil cubana que allí estaba) esto, que si debíamos haber hecho esto otro, que si está bien, que si estuvo mal, que si este periodista dijo, que si el otro no dijo y así un largo etcétera que ya raya en lo molesto.
En mi criterio personal, como parte de esta sociedad civil (aún cuando no estaba allí), los hechos se deben analizar “a lo cortico”, sin medias tintas, y llegar a consenso de cómo actuar en situaciones parecidas en lo adelante (algo que supongo a puertas cerradas se haya hecho). Para que cuando vuelvan a planear otra provocación de este tipo no seamos tan predecibles en nuestra forma de reaccionar y los llevemos a un terreno totalmente desconocido para aquellos que solo conocen el discurso por el que le pagan y que no representan, ni en sueños, a la sociedad civil cubana.
Es cierto, al menos desde mi punto de vista, que las reacciones ocurridas en aquella situación respondieron más a ese ímpetu del cubano de saltar ante lo que considere insultante (más detallado aquí), que a la “frialdad” o “tabla” (en buen cubano) que era necesaria para emprender cualquier tipo de diálogo con los disidentes allí presentes, eso, claro que, exigiendo de ante mano, de forma civilizada, la expulsión de Felix Rodríguez (asesino del Che), alguien que su sola presencia allí resultaba una provocación para toda Nuestra América.
Nuestro Presidente nos lo ha orientado, y no solo eso, ha demostrado con su ejemplo que Sí es posible dialogar. Es necesario abrir la mente, aceptar la diferencia y quién sabe si hasta hacer algo de Yoga, pero tenemos que tomar conciencia de una vez por todas que los tiempos han cambiado y que hoy nuestro machete más afilado es la palabra.
Continuar “lloviendo sobre mojado”, con relación a Panamá, solo forma fanguero. Al menos este es mi punto de vista.
Yolagny

1 comentario
Vivir para contar, Yoly… no todos tenemos tabla ni para leer. Hay quien da tablazos, y hay quien hace una casa, con tablas. No sólo de tabla vive el hombre. Pero si te digo, que lo de “predecibles” se debe precisamente a otros “cubanos” que saben cómo provocar incidentes, seguros de que nuestras representaciones no son cruce de ingleses(dicen que son pastusos) con macarrones(pasta). Más bien somos de aji guaguao con pica pica.