
La verdad, mi verdad y tu verdad, tres versiones de una misma realidad que no necesariamente tienen que coincidir.
Siempre que hablamos impregnamos un poco de nuestra esencia en el tema. Siempre se puede “leer” entre líneas características propias del hablante; por ejemplo, cuando alguien, que forma parte durante años de un colectivo laboral, donde la responsabilidad del mismo ha quedado demostrada en varias ocasiones, expone “aquí yo no puedo confiar en nadie” más que caracterizar a sus compañeros de trabajo se puede traducir el mensaje subliminal que quién lo dijo es una persona con dificultad para confiar en los demás o (la mayor parte de las veces) es una persona poco confiable, capaz de traicionar “a malanga y su puesto de vianda”, pues según dice un refrán popular “quién juzga procede”.
En fin que un alto por ciento de lo que se escucha o se lee forma parte del que expone y no del hecho al que se refiere.
Teniendo en cuenta que vivimos en un mundo abarrotado de información, ya sea por Internet (donde cualquier persona puede subir información) o los medios de difusión, ¿qué hacer para extraer la información, lo más cercana a la realidad posible, de un hecho determinado?
En mi caso particular, lo que más resultado me ha dado es leer, de varias fuentes de procedencia, la información sobre el mismo hecho y tratar de filtrar lo acontecido según mi experiencia particular con cada una de ellas. Aún así, esto no garantiza la verdad absoluta, pues una mentira repetida mil veces casi pasa por verdad o al menos siembra la duda.
Jun 08 2014

1 comentario
Es un tema muy interesante que tiene suficiente tela donde se pueden cortar miles de metros. Creo en el postulado marxista de que la verdad absoluta no existe y por tanto, nadie la tiene. Según Frei Betto existen tres tipos de verdades: la tuya, la mía y la verdadera. Hay otra afirmación que plantea: en una guerra, la primera baja, es la verdad. Por tanto, la verdad tiene mucho de subjetivismo, y lamentablemete muchos grupos de personas alrededor del mundo piensan que la tienen en la mano y en consecuencia cometen muchas atrocidades.