El manejo de la culpa y los “buitres”

En nuestro paso por la vida, muchas veces nos encontramos con acciones que, como un efecto de mariposa, son consecuencias de un análisis incorrecto de la causa-efecto de un problema determinado. Por ejemplo, cuando se culpa, por la ineficiencia y falta de gestión de algunas empresas, al Bloqueo económico al que nos tiene sometido por tantos años el gobierno de los Estados Unidos ó en otro caso, por ejemplo, con el dilema actual sobre la participación de Cuba en la Serie del Caribe que SI es una consecuencia directa y clara de dicho Bloqueo, para los medios grandes medios de información internacionales nada tiene que ver con él. De igual forma sucede con muchos aspectos de la actualidad en nuestro país, sin embargo, quisiera enfocar esta reflexión un poco más en el efecto personal del análisis de un problema determinado, el sentimiento de culpa y como un “efecto mariposa” cuán útil puede resultar para los “buitres manipuladores”.
En el aspecto personal cuando no se analizan adecuadamente los hechos puede sobrevenir el sentimiento de culpa con sus disímiles consecuencias. Esta es una de las emociones más inmovilizantes y destructivas que se puede experimentar, que suele aparecer en algún que otro momento de nuestras vidas, por lo que haríamos cualquier cosa por desembarazarnos del mismo.
Obviamente, todos cometemos errores de los cuales no estamos particularmente orgullosos, pero mirar al pasado constantemente recriminándose por los mismos supone un gasto de energía innecesario que no nos reporta nada positivo. El sentimiento de culpa simplemente nos encierra en un círculo masoquista que se hace cada vez más estrecho.
En otros casos una vía de evacuar este sentimiento reside en trasladar la culpa hacia otro lugar, ya sea persona, cosa o sistema. Y si escarbamos un poco más podríamos ver cómo siempre hay “personas” que se aprovechan de hechos puntuales acontecidos para “sembrar” la culpa y generalizarla, por ejemplo en un sistema político o peor aún, en una personalidad determinada dentro del mismo. De esta forma logran manipular personas, que de por si deben tener baja autoestima.
Desde el punto de vista psicológico, en la base del sentimiento de culpa se entrelazan disímiles formas de relacionarse con el yo. Por ejemplo, la mayoría de las personas que experimentan constantemente el sentimiento de culpa tienen una baja autoestima y no se creen merecedores del amor o de las gratificaciones que le brinda la vida por lo que aprovechan el más mínimo error para auto castigarse. En el otro extremo, se encuentran las personas perfeccionistas para las cuales cualquier error es una buena excusa para auto reprocharse y criticarse constantemente.
No obstante, debe puntualizarse que la culpa se manifiesta de diversas formas:

– Quienes se sienten culpables de todo lo ocurrido, incluso si no es su responsabilidad.

– Quienes culpabilizan a los demás de todo lo ocurrido para liberarse de la cuota de responsabilidad individual.

– Quienes ponen la responsabilidad en las circunstancias pensando que nadie tiene la culpa de nada sino que son las situaciones del medio las que determinan los comportamientos.

Evidentemente, cualquiera de estas expresiones de la culpa son igualmente negativas y dañinas para la persona ya que las responsabilidades se difuminan y seremos incapaces de tomar las riendas de nuestra vida.
Es necesario aprender a manejar estos sentimientos de culpa y afrontarlos desde una manera positiva, de forma que nuestra autoestima no se vea afectada, ni dar la posibilidad a terceros a penetrar nuestro pensamiento y manejarlo a su antojo, por lo que pudieras:
1. Abandonar el pensamiento polarizado y asumir una postura más flexible. Para esto el mejor ejercicio es pensar en los aspectos positivos y negativos que encierra cada situación a la cual nos enfrentamos cotidianamente. Apreciando las diversas facetas de las situaciones y comportamientos podremos percatarnos que la vida no es en blanco y negro sino llena de matices.

2. Hallar las causas de los sentimientos de culpa desarrollando un diálogo interior. Este diálogo interior (siempre que sea sincero) nos develará algunas ideas irracionales de causa y efecto. Por ejemplo, la madre experimenta sentimientos de culpa porque estaba en el trabajo mientras el hijo sufría un accidente doméstico bajo la supervisión de la cuidadora. La lógica nos indica que ella no tenía forma de presuponer o evitar el accidente y que necesita trabajar para poder mantener la familia, por ende los sentimientos de culpa son totalmente infundados. En muchas ocasiones la clave para eliminar la culpa radica en saber repartir las responsabilidades asumiendo aquella cuota que nos corresponde, pero no más allá.

3. Planificar el futuro. Aún si asumimos nuestra responsabilidad en una situación y cometimos un error, lo más productivo es mirar al futuro y pensar en cómo podemos subsanar el daño. La culpa nunca es la solución porque nos encierra en la trampa del inmovilismo y el sufrimiento.

Como colofón les regalo la letra del tema La Culpa de Buena Fe, que se ajusta a este artículo como anillo al dedo.
Buena FeLa Culpa
Buena Fe
No tuvo culpa quien nos inventó el dinero,
Ni el pobre chino que a la pólvora dio a luz,
Ni la oratoria encumbrada de los griegos,
Ni el carpintero de la tan famosa cruz.
Ni aquella bala, de andar perdida,
Ni los gusanos en la cosecha podrida.
Huérfana culpa vuela sin dueños,
Donde se pose, nunca crecerán los sueños
Nunca crecerán los sueños.
No tiene culpa el papel por lo que aguante.
Ni el instrumento por el disonante acorde.
Ni las costuras para que se vea elegante
La recia porra que cuelga del uniforme.
Ni los escombros, de haber caído
Ni los relojes de cuanto se ha envejecido.
Si corre el llanto,
Si no resulta,
Me duele tanto,
Cuando la culpa,
Ay, la culpa, la maldita culpa,
No la tiene nadie.
Ay, la culpa, la maldita culpa,
No la tiene nadie.

¿Cómo que no la tiene nadie?

Que no es lo mismo previsores que adivinos.
Que no es igual recitación, que improvisando.
Que es preferible quien lo intenta y ha perdido.
Que quien blasfema pero nunca va intentado,
Culpa sin rostro como incentivos
Para enfermarse de rechazo irreflexivo,
Lance unos golpes (Yo lance un acorde), se hizo esta rumba
Una ilusión como linterna en la penumbra.
Quiero esa culpa de empinar los imposibles
Que mis abuelos me obsequiaron en la infancia.
Denme la culpa de estallar cuando se arrime
La cobardía con disfraz de tolerancia.
Culpa coraje, culpa valiente
Esa otra culpa es la que aplaude el inocente.

Si corre el llanto
Si no resulta,
Lo que me jode,
Lo que me insulta
…que la culpa
La maldita culpa
No la tiene nadie.

Guías de guaguancó:
Demasiao generales pa poco recluta.
Que a la muela de oro, le falta la pulpa.
Si no rasca el respeto, no pica la multa
A ese perro tan grande lo mata una pulga
Lo que grita la calle, el informe lo oculta.
Los que manchan la patria, la historia sepulta.

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