Ayer me encontraba conversando con un viejo amigo de la infancia, que hoy reside en otro país, acerca de los jóvenes, él me expresaba su preocupación por la cantidad de ellos, en edad del preuniversitario, que veía en la calle y sin embargo estaban haciendo otra cosa, y me preguntaba si las opciones de esos jóvenes habían cambiado con relación a las nuestras.
De forma general, las opciones si cambiaron, se multiplicaron, es decir, en nuestra generación lo lógico y caso obligatorio era continuar los estudios con el preuniversitario y luego la universidad, pero la historia ha demostrado que tan necesario es para la sociedad un universitario como los obreros y técnicos medios, por lo que esas carreras pasaron a formar parte de las opciones de los egresados de noveno grado.
Sin embargo más adelante ya el tema había cambiado un poco, pues hablábamos sobre esos otros jóvenes que al terminar su secundaria, no se incorporaban, o luego de un tiempo desertaban, de los estudios de continuidad escogidos, a lo que yo le expuse mi criterio, en este caso, y muchos otros, la familia es el principal responsable.
Considero que al convertirnos en padres asumimos automáticamente la responsabilidad por la formación de esa persona, somos el timón que los debe guiar durante todo el proceso de formación de su personalidad. Esa es una tarea que no se puede delegar, ni dejar a la casualidad y mucho menos asumir que el círculo infantil o luego la escuela puede cumplir por nosotros.
El ser padres (de forma general) implica la OBLIGACIÓN de conversar mucho con nuestros hijos, revisar sus tareas, ir a la escuela, convertirnos en su amigo(a), conocer a sus compañeritos o amigos desde pequeño y que el grupo nos sienta parte de ellos; pero para lograr esto es necesario recordar cómo éramos a esa edad ó lo que es más importante, debemos tener en cuenta cómo es en la actualidad esa generación de la que queremos formar parte, de lo contrario jamás seremos aceptados en su grupo.
Nunca imponer nuestros criterios, dialogar, llegar a consensos, demostrar que es importante estudiar, conocer para poder vencer los diferentes obstáculos que la vida nos pone inevitablemente en el camino y de paso evitar caer en las garras de estafadores o personas que intenten manipularlos.
Ese trabajo es a tiempo completo, no es de un día, ni hasta que nuestros hijos tengan 5, 10 ó 15 años, es de toda la vida. Una vez que nos convertimos en padres tenemos que estar convencidos de que somos el timón de esa vida que engendramos y tenemos total responsabilidad de conducir. Este no es un trabajo que pueda hacer la escuela ni ninguna otra entidad.

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